Hola ciudad. Hola rutina. Hola depresión posvacacional.

Apatía, cansancio, dolor de cabeza, insomnio, ansiedad, decaimiento y sensación de tensión nerviosa son habituales en muchas personas durante las semanas posteriores a la reincorporación a la vida laboral. De hecho, según una encuesta elaborada por Randstad, el 60% de los trabajadores refiere padecer signos y síntomas característicos del síndrome posvacacional durante el mes de septiembre.

Pero, ¿qué es exactamente este síndrome?

Se denomina síndrome o depresión postvacacional a la sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunos trabajadores al reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones. Se trata, en definitiva, de una ruptura en el proceso de adaptación o transición entre el tiempo de ocio y descanso generado por las vacaciones y la vuelta a la rutina laboral.

Las señales más comunes son la apatía, el cansancio, la falta de energía, dificultad para concentrarse en las tareas. Otros síntomas frecuentes en estos trabajadores  son los trastornos del sueño, el nerviosismo, el estrés o, incluso, la tristeza.

La duración del síndrome postvacacional también puede variar de unos casos a otros. Los casos más leves reflejan dificultades durante 2 ó 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

No obstante, los expertos afirman que no es una enfermedad. Todo parece indicar que se trata más bien de un período de recuperación tras los excesos y desequilibrios con las comidas, bebida, falta de descanso nocturno adecuado… y la adaptación a la vuelta al trabajo con los cambios de horarios y modificación en el ritmo cotidiano.

En cualquier caso, para evitarlo o minimizarlo en lo posible, puedes seguir estos 8 consejos:

1- En primer lugar ayuda a tu cuerpo a regular sus ritmos recuperando poco a poco tus hábitos cotidianos unos días antes de la vuelta al trabajo. Esos días debes tomártelos como un periodo de adaptación en el que no debes sobrecargarte de tareas.

2- Es interesante que añadas a tu dieta un buen multivitamínico con una gama completa de vitaminas de origen vegetal,  como las que propone Arkopharma.  Arkovital, pura energía, es un complemento vitamínico concentrado de extractos vegetales con cuantificación de vitaminas y minerales, fruto de amla, guayaba, hoja de basilisco sagrado, hoja de árbol de curry, limón, magnesio, entre otros. Estos comprimidos son útiles en caso de estrés, elevan nuestras defensas y ayudan a elevar los niveles de energía. Ten en cuenta que los suplementos no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

3- Mantén unos hábitos de sueño adecuados; acuéstate antes y duerme más horas, al menos 8.

 4-Ve poco a poco: una vez comiences a trabajar, no “colapses” el primer día. Hay que tomarse un tiempo para ponerse al día con las tareas que se quedaron pendientes antes de las vacaciones y de lo ocurrido mientras se estaba fuera. Lo mejor es marcarse objetivos y una línea de trabajo para la primera semana tras la incorporación.

 5- Dale otra perspectiva: Haz que tu vida diaria te ilusione; es importante que no veas las vacaciones como tu única fuente de descanso y felicidad. Para ello, debes encontrar momentos de disfrute en tu vida cotidiana.

 6.- Planifica actividades de ocio y pequeñas escapadas en los fines de semana o puentes.

 7- Adopta una actitud positiva. No te amargues tú mismo buscando sólo lo malo de finalizar las vacaciones. Intenta plantearte nuevos proyectos que puedes iniciar a partir de septiembre.

Todo indica que es más habitual sufrir síndrome postvacacional tras los periodos vacacionales más largos. En caso de poder hacerlo, divide tus vacaciones en al menos dos períodos al año.

Seguro que si aplicas estos consejos, se te hará más llevadero el regreso tras disfrutar de unas estupendas vacaciones.

Recuerda que el “síndrome o depresión postvacacional” es pasajero. Si los síntomas de depresión o estrés se mantienen más allá de 2-3 semanas es recomendable consultar con un médico, puesto que podría tratarse de otra cosa… como un síndrome de ansiedad generalizada o estrés crónico que requeriría un tratamiento más específico.